Todos conocemos a Mickey Mouse o Barbie. En nuestra infancia tuvimos múltiples juguetes, algunos más queridos y otros no tanto. Uno de los elementos en común de estos juguetes sería el plástico y las piezas pequeñas, dos características perjudiciales para nuestros niños.
Pero seguramente en la primera fase de nuestra vida nuestros padres, tíos o abuelos como muestra de su amor nos regalarían algún juguete o peluche para que nos hiciera compañía y se convirtiera en nuestro gran compañero de juego y lo recordamos ahora con cariño, hasta siendo mayores. Como progenitores tenemos la posibilidad de elegir a estos amigos inseparables de nuestros hijos, durante sus primeros años de vida.
Y aquí te damos algunos consejos para tu elección:
- Elige siempre materiales naturales
- Que sean elaborados de manera sostenible
- Que sean hechos por personas y no por maquinas
Adicionalmente, te recomendamos que sean hechos de manera artesanal: cuando una persona crea un juguete o producto de manera tradicional lo hace con esmero, cuidando los detalles y sobre todo con amor y dedicación. Todo eso le confiere una “Alma” al producto, todo ese amor en su proceso de elaboración se trasmite al juguete.
Y, por último, compra en el comercio local: los pequeños productores son los que más necesitan de tu apoyo, son los que mejor distribuyen los beneficios. Con tu compra colaboras para que nuestros hijos tengan vacaciones, clases de refuerzo, juguetes y calidad de vida. En cambio, cuando compras a grandes empresas propicias que altos ejecutivos se compren un nuevo Ferrari y cosas por el estilo.